The Rolling Stones – Foreign Tongues: cuando una leyenda ya no tiene nada que demostrar

Hay un nuevo disco de The Rolling Stones en la calle y, como era de esperar, ya han comenzado las comparaciones, los debates y las sentencias. Unos lo consideran una nueva demostración de grandeza, otros creen que la banda debería haber dejado de grabar hace años.

Nosotros no vamos a hacer una crítica canción por canción. Para eso ya están muchos compañeros de la prensa musical que han analizado el álbum desde un punto de vista técnico. Lo que queremos compartir es una reflexión después de escuchar el disco y de leer durante días opiniones, artículos y debates en medios especializados y foros de aficionados.

Porque quizá el problema no sea el disco. Quizá el problema sean las expectativas.

En nuestra opinión, The Rolling Stones ya no tienen absolutamente nada que demostrar. Si alguien espera volver a encontrar el grupo que grabó Sticky Fingers o Exile on Main St., probablemente se llevará una decepción. Pero no porque este disco sea peor, sino porque aquellos álbumes pertenecen a otra época. Eran otros tiempos, ellos eran otros músicos y nosotros también éramos otros oyentes.


No existe ninguna banda capaz de repetir eternamente su juventud. Y, sinceramente, tampoco creemos que deban intentarlo.

Lo bonito de esta etapa es precisamente que los Stones graban música porque quieren hacerlo, no porque lo necesiten. No necesitan un disco para salir de gira, no necesitan demostrar que siguen siendo relevantes ni competir con nadie. Simplemente se reúnen, escriben canciones, entran en el estudio y disfrutan haciendo lo que llevan haciendo toda una vida.

En una industria obsesionada con las cifras, las reproducciones y los algoritmos, ellos juegan otra partida. Ya no son esclavos de los números. No necesitan adaptarse a las modas ni perseguir tendencias para seguir existiendo. Graban el disco que les apetece grabar y lo publican con la tranquilidad de quien sabe perfectamente cuál es su sitio en la historia del rock. Y eso, hoy en día, tiene mucho valor.


También resulta curioso leer críticas que hablan de falta de innovación. Sinceramente, ¿qué necesidad tienen de reinventarse? Fueron ellos quienes ayudaron a definir una forma de entender el rock and roll. Ese lenguaje construido a partir del blues, el soul, el country, el rhythm & blues y las melodías pop lleva más de medio siglo influyendo a miles de bandas.

No tienen que buscar una nueva identidad porque ellos mismos son parte de la identidad del rock.

Después de escuchar Foreign Tongues, nuestra sensación es sencilla: nos parece un gran disco. Un álbum muy "stoniano", con canciones sólidas, un sonido fresco y una banda que transmite que sigue disfrutando dentro del estudio. Hay blues, country, rock and roll, soul y ese inconfundible sello que solo ellos saben imprimir a cada canción.

Además, el álbum mira hacia sus propias raíces con versiones que rinden homenaje a artistas como Chuck Berry y también recuerda a Amy Winehouse, una artista por la que siempre mostraron una enorme admiración y cuya ausencia seguimos lamentando.

Personalmente, incluso nos parece un trabajo ligeramente superior al anterior Hackney Diamonds . Aquel tenía el impacto de la sorpresa, el regreso inesperado. Este, en cambio, transmite la sensación de una banda mucho más cómoda en esta nueva etapa, más asentada y, sobre todo, más libre. Quizá ahí esté la clave.


A veces olvidamos que envejecer no significa dejar de crear. Significa crear desde otro lugar. Con menos urgencia, menos presión y mucha más experiencia. Y eso también puede dar grandes discos.

Desde Ruta al Rock solo podemos decir una cosa: larga vida a los Stones.

Sí, ya sabemos que no tienen veinticinco años. Pero poseen algo mucho más difícil de conseguir: una sabiduría musical construida durante décadas. Mientras sigan teniendo ilusión por entrar en un estudio y grabar nuevas canciones, nosotros seguiremos teniendo ganas de escucharlas.

Porque, al final, como ellos mismos cantaron hace ya muchos años…

"It's Only Rock 'n Roll (But I Like It)."

Y a nosotros también nos sigue gustando.

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