Luback en directo en la Sala Villanos: la explosión musical del rock del siglo XXI

De nuevo en una sala de conciertos para asistir a la presentación del nuevo disco de Luback, Human Side on . Y si algo tienen de especial este tipo de citas es que las bandas suelen tirar la casa por la ventana. Son noches únicas, con invitados especiales, arreglos diferentes y más músicos sobre el escenario de los que habitualmente vemos en gira. Luback no iba a ser una excepción. La ocasión lo merecía, la banda también, y la Sala Villanos se fue llenando poco a poco con la sensación compartida de que estábamos a punto de vivir una gran noche de rock.

Luback tiene la particularidad de ser una banda capaz de mezclar multitud de géneros hasta convertirlos en un lenguaje propio. Un sonido que no ha dejado de crecer disco tras disco y que en Villanos alcanzó una dimensión espectacular. Sobre el escenario vimos a una banda en estado de gracia, sin complejos ni límites estilísticos. El rock y el hard rock de los setenta siguen siendo parte fundamental de su ADN, pero a ellos se sumaron destellos de funk, soul, gospel, country, americana, blues rock y folk.

Todo ello sostenido por una formación de músicos impecable, capaz de construir una base sonora sólida y rica en matices para que Cristian de Corral, a la voz y guitarra, y Marcus Wilson, a la guitarra solista, puedan desplegar todo su talento. Como guinda, la incorporación de un coro de voces femeninas aportó una fuerza extraordinaria a los momentos más soul y gospel de la noche, elevando aún más el nivel emocional de muchas canciones.

Luback siempre ha apostado por un sonido denso, profundo y pantanoso. En esta ocasión, el repertorio estuvo diseñado para alternar auténticos golpes de rock and roll con canciones donde el soul, el country o la americana más refinada tomaban protagonismo sin que la intensidad del concierto disminuyera en ningún momento. Al contrario. La combinación de estilos hizo que la fuerza del espectáculo creciera constantemente.

Hubo también espacio para la intimidad. Canciones que arrancaban de forma casi desnuda, con la voz y unos pocos acordes marcando el camino, mientras el resto de la banda se incorporaba poco a poco hasta convertir esos momentos en auténticas explosiones de sonido. Una fórmula que Luback domina a la perfección y que consigue mantener la atención del público de principio a fin.

La voz de Cristian de Corral se mueve con naturalidad por todos esos territorios musicales. Aunque la banda bebe claramente del country, el blues rock, el rock sureño y el hard rock de los años setenta, siempre he encontrado en su música un aroma al rock de los noventa que les aporta una personalidad muy especial. Me vienen a la cabeza bandas como Drive-By Truckers, más por filosofía y actitud que por similitudes directas en su sonido.

Cristian posee una voz que parece reunir el sentimiento y la pausa de Chris Stapleton, la aspereza característica de John Fogerty y la intensidad de Chris Cornell. A su lado, Marcus Wilson se confirma una vez más como uno de esos guitarristas capaces de marcar la diferencia. Su trabajo combina elegancia, buen gusto y sensibilidad para encontrar siempre el arreglo adecuado para cada canción, pero cuando llega el momento de soltarse, despliega una fuerza arrolladora.

Sus solos son uno de los grandes atractivos del directo de Luback. Velocidad, técnica y emoción conviven con una inteligencia poco habitual para utilizar los silencios y construir tensión. La banda lo sabe, el público también, y cuando llega su momento todas las miradas se dirigen hacia él. Su personalidad al tocar aporta una identidad inconfundible al grupo.

Por supuesto, nada de esto sería posible sin una sección rítmica que funciona como un reloj. Músicos capaces de cambiar de instrumento cuando la canción lo requiere, incorporando violines, arreglos adicionales o cualquier elemento necesario para enriquecer el sonido. Los teclados aportan cuerpo, profundidad e intensidad, contribuyendo decisivamente a esa atmósfera densa y envolvente que caracteriza a Luback. Cada músico tiene su espacio para brillar, aunque el foco termine recayendo sobre la voz de Cristian y la guitarra de Marcus. Todo eso es Luback.

Los que seguimos habitualmente a la banda sabemos perfectamente lo que significa asistir a uno de sus conciertos y rara vez dejamos pasar la oportunidad de verlos en directo. Si todavía no los conoces, escucha cualquiera de sus discos. Son una auténtica maravilla. Ahora bien, cuando termines, multiplica por mil todo lo que acabas de escuchar y empezarás a hacerte una idea de lo que realmente sucede cuando Luback se sube a un escenario.

Fotos de Charly Rock & Roll

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