La Perra Blanco consolida su liderazgo en el rock europeo con el ambicioso ‘Lovers & Fears’
La artista gaditana consolida su estatus en la escena europea con un álbum que trasciende el purismo del rockabilly para explorar profundidades líricas y una producción internacional de primer nivel.
El rock and roll, en su esencia más pura, siempre ha oscilado entre la euforia del encuentro y el pavor de la pérdida. Alba Blanco, bajo su alter ego La Perra Blanco, parece haber descifrado esta dicotomía en su trabajo más introspectivo hasta la fecha: Lovers & Fears (Maldito Records). Tras ocho años de trayectoria incendiando escenarios, la banda abandona la zona de confort del género para firmar un disco que funciona como un ejercicio de honestidad brutal y transformación artística.
Grabado en los estudios RPM de Valencia, pero con una postproducción que viaja desde los Reliable Studios de Chicago hasta el máster de Golden Mastering en Los Ángeles, el álbum exhibe un músculo sonoro superior. La mano del productor Jimmy Sutton —colaborador habitual de figuras como JD McPherson, quien también participa en el tema "Sin Amor"— es clave para dotar a las canciones de una identidad que bebe del R&B clásico y el soul, sin perder la urgencia rítmica que caracteriza al cuarteto. La gran novedad, sin embargo, reside en el riesgo lingüístico: por primera vez, Blanco introduce el castellano en su repertorio, una decisión que permite una conexión más visceral con una lírica que transita por la vulnerabilidad y las heridas abiertas. No es solo un álbum de rock; es el retrato de un conflicto interno donde el amor y el miedo dejan de ser conceptos abstractos para convertirse en estribillos directos y arreglos refinado.
Acompañada porGuillermo González, Jesús López y Gerard Vercher, La Perra Blanco se prepara ahora para defender este salto cualitativo en una gira nacional que arrancará este mes de febrero en Barcelona y recorrerá ciudades como Madrid, Valencia y Sevilla. Lovers & Fears no solo confirma las expectativas, sino que posiciona a Alba Blanco como una compositora capaz de domar el rugido de su guitarra con la madurez de quien ya no tiene miedo a mostrar sus sombras.

