Álvaro de la Calle, canciones desde la verdad
Seguimos bajando a las calles, a los bares y a las salas de conciertos. Seguimos buscando canciones donde siempre han estado, lejos de las pantallas y cerca de la gente. En estos tiempos de prisas, algoritmos y artistas fabricados en serie, todavía quedan músicos que creen en el viejo oficio de escribir canciones, coger una guitarra y subirse a un escenario a contar historias. En esos lugares, en ese mundo real donde la música se puede tocar y se puede sentir, es donde aparece Álvaro de la Calle.
Con el castellano como vehículo de expresión y con el rock norteamericano más tradicional como faro musical, estamos ante uno de esos nombres que empiezan a sonar bajito, pero que dicen mucho. Porque hay artistas que hacen ruido antes de tiempo y otros que prefieren construir un camino paso a paso, canción a canción, escenario a escenario. Y Álvaro pertenece a los segundos.
Inspirado por los grandes narradores del rock, con la mirada puesta en la tradición pero caminando hacia adelante, sus canciones respiran. Hay melodías cuidadas, instrumentaciones que dejan espacio para que la canción sea la protagonista y, sobre todo, historias. Historias de las que parecen pequeñas pero que en realidad hablan de todos nosotros. Canciones que suenan honestas, sin artificios, con ese sonido solvente que convence al oyente que todavía cree en los discos y en las canciones que se quedan a vivir dentro.
De momento, su camino discográfico se va dibujando a base de sencillos que empiezan a definir su sonido y un videoclip, "Lo Que Queda por Vivir", que ya ha superado las 25.000 reproducciones, carta de presentación de lo que será su primer EP, No Sé A Dónde Voy. Un trabajo grabado por Juan Pérez Fajardo en The Fly Factory, con Alejandro Viejo a la batería, Javi Albarrán al bajo y Mario Pérez a los teclados, rodeándose de músicos que entienden muy bien de qué va esto: tocar para la canción.
Y si hablamos de canciones, la producción de su primer trabajo estará en manos de Josu García, uno de esos nombres que siempre aparece cuando se habla de discos bien hechos en este país. Todo apunta a que este primer EP será una declaración de intenciones y un punto de partida serio para un artista que no tiene prisa, pero sí tiene camino.
La tecnología avanza, las modas cambian, aparecen artistas que duran lo que dura una tendencia en una pantalla. Pero el rock , esa música hecha desde una habitación, desde una guitarra acústica, desde una historia que necesita ser contada, sigue sobreviviendo porque siempre hay alguien que la vuelve a empezar. Siempre hay alguien que vuelve a creer en las canciones.
Y en esa nueva generación que mira hacia atrás para poder seguir hacia adelante, aparece el nombre de Álvaro de la Calle. Llámalo folk rock, llámalo americana, llámalo rock and roll. Mejor aún: escúchalo y decide tú mismo.


